La
publicación de impresos tales como cuadernillos, libros, anuarios,
revistas, catálogos, etc. ofrece un marco ideal para exponer de
forma más desahogada los productos o servicios de una empresa.
Pero el aumento de espacio no debe confundir ni al responsable
de comunicación de la empresa, que puede caer en el error de
atiborrar de información cada página, ni al diseñador
que bien puede "manchar" toda la página sin dejar espacios
de respiro o bien exagerar los espacios en blanco.
El diseño de estos elementos
ha de precederse de un estudio de las necesidades del cliente, intentando
ajustarse a la estética corporativa, y buscando ofrecer la máxima
legibilidad posible.